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Arquitectura del Teatro Peón Contreras

Publicado 06/08/2019

El Teatro Peón Contreras de estilo neoclásico, es un edificio con 3 siglos de historia, de acuerdo con el libro de Teatro Peón Contreras, biografía de un monumento, la edificación data desde 1800, quince años antes de la independencia de México.

Al edificio que se le llamaba Teatro San Carlos fue levantado en uno de los patios del extinguido convento de los jesuitas, primer teatro que tuvo la ciudad, aunque ya con anterioridad había funcionado un “Corral de Comedias” en la esquina de las calles 59 y 62, donde actualmente está el hotel Reforma.

El contratista italiano Enrico Deserti se presentó ante el consejo de la Empresa Teatral de Mérida SA que buscaban dar inicio al nuevo proyecto. Enrico mostró los planos de un magnífico edificio teatral de original diseño, diferente a todos los de la nación mexicana y más de acuerdo a las condiciones climáticas de Mérida. El proyecto no era de él, sino de su colega italiano Pío Piacentini.

La Empresa Teatral de Mérida SA quebró, obtuvieron una liquidación judicial, el terreno y lo que se había construido fue rematado. Don Augusto L. Peón compró el recinto en 1906 y posteriormente vendida a la Sociedad Regil Portuondo y Compañía, salvando el proyecto y reanudaron la edificación. Oficialmente, el Teatro Peón Contreras fue inaugurado el 21 de diciembre de 1908.

  • Evolución arquitectónica

La segunda etapa del Teatro Peón Contreras se produjo durante el gobierno de del Presidente Porfirio Díaz, época en la que México respondía al paradigma de “modernidad”. Sin embargo, a diferencia de otros teatros del país, el recinto teatral fue concebida y costeada íntegramente con capital privado. La pasión de algunos hombres de negocios del siglo XIX por la actividad teatral se pone de manifiesto cuando en 1878 Francisco Zavala adquirió el Teatro Bolio y realizó importantes transformaciones en él: no sólo el nombre del titular sino también en la arquitectura interior del inmueble.

Se cambiaron las viejas bancas del teatro por cómodas butacas, se reconstruyeron el arco del escenario sobre el cual fue colocada una lira bajo el nombre “Peón Contreras” como símbolo del poeta. También se hicieron profundos cambios en la decoración escenográfica, que fue encargada al pintor escenógrafo D. José del Barco, el mismo modo que se decoraron el plafón (cielo raso) y el proscenio, con los símbolos de las artes y los nombres y bustos de algunos hombres insignes, tanto antiguos como modernos en la literatura dramática y en la música.

Las dimensiones del proscenio en el nuevo teatro permitieron ya representar, con todo rigor escénico, operas, obras de teatro y otros géneros de espectáculos mayores. Se puede encontrar en el sistema de trazo de la fachada principal a partir de un conjunto de cuadrados, cuyas diagonales y subdivisiones modulares van indicando la posición de los elementos estructurales y de la plástica arquitectónica. Se conjugan dos órdenes arquitectónicos: el corintio, utilizado en las columnas y pilastras de mayor jerarquía tanto en la fachada principal como en la composición de los muros interiores, y el jónico, empleado en las fachadas norte y sur y en elementos subordinados de la decoración interior. En la fachada destacan las palabras “AMOR” y “ARS” situadas en las dos columnas corintias y dos pilastras en las tres secciones de la columnata divididas por dos macizos de almohadillos, ornados con trofeos y cartelas.

    • Vestíbulo

Es un generoso espacio vestibular al cual se accede por cinco puertas que se abren hospitalarias la mayor parte del día, permite a los usuarios o visitantes a una primera lectura del espacio interior del teatro. En él se destacan con claridad las direcciones hacia la taquilla, la sala de espectadores o las galerías de arte. Cabe señalar que los dos pares de columnas, de acentuado gálibo que enmarcan la escalinata, poseen la austeridad del orden toscano. En sus grandes portones de madera labrada, con sus hojas abiertas, se aprecian relieves alusivos a las artes escénicas, en los que figuran tableros con liras y medallones con máscaras de la Comedia y de la Tragedia.

    • La escalinata

El gran cubo de la escalinata está constituido por el espacio delimitado por cuatro fachadas ornamentadas con columnas pilastras de orden jónico y con un último cuerpo de muro sobre el entablo perimetral modulado por doce cariátides, sobre el que descansa el plafón casetodano. El plafón, cuyas sobrias líneas y molduras sencillas conforman nueve casetones de cuatro diferentes tamaños, permite la colocación de cuatro candiles en los correspondientes casetones esquineros. A su vez, los casetones centrales norte y sur, se alojan sendos medallones de yesería con bellas representaciones de ángeles niños. Finalmente, en el casetón central se aloja un vitral con lazos y motivos geométricos ceñidos a la herrería reticular.

Los pasillos están abiertos al cubo de la escalera, presentan sus balaustradas enmarcadas con columnas de orden jónico. Por último, el pasillo poniente está totalmente abierto a la terraza que cumple funciones de foyer o sala de descanso, a través de un gran vano enmarcado por pilastras y columnas jónicas pareadas que realzan el conjunto de la ornamentación.

    • Foyer

Si bien el Teatro Peón Contreras no se manifiestan alardes decorativos, es admirable, sin embargo, el juego de espacios orientados al exterior por medio de vanos porticados o columnatas; del mismo modo, las vistas que se generan entre estos espacios abiertos y sus otros espacios interiores, así como las perspectivas que desde el interior se tienen de los edificios aledaños.

De esta manera, para los usuarios del teatro se produce una atractiva secuencia de visuales, en las que las fachadas interiores dan paso a otras fachadas interiores y después a las fachadas de los monumentos del contexto urbano, como si estuviésemos en un juego mágico de espejos.

Éstos se suman al juego lumínico que se produce en la parte superior por el bello vitral colocado en el centro del plafón, custodiado por sus cuatros candiles. Desde el magnífico balcón urbano que constituye la logia o terraza principal del Peón Contreras, presidida por el busto del insigne literario que le presta su nombre a este coliseo, contemplamos la vida del centro de la urbe meridana y, si tenemos suerte, podemos admirar la metamorfosis del ambiente al paso de las horas. Con iluminación diurna o nocturna, los candiles encendidos nos muestran nuevas facetas del interior del teatro, nuevos reflejos, nuevos detalles de la ornamentación que se manifiestan ante nuestra capacidad de observación, en el friso perimetral del cubo de la escalera hay una interminable serie de angelillos deteniendo unas guirnaldas.

    • Áreas de los espectadores

Se componen principalmente de un patio o luneta, palcos de proscenio, piso principal, segundo nivel, anfiteatro y segundo nivel de anfiteatro o paraíso. Como anexos de la sala de espectadores, están los servicios sanitarios y las salas de estar o de fumar. En el Peón Contreras, la logia que mira al poniente es el principal espacio de estar para el público durante los intermedios.

    • La bóveda

Así como en toda obra escénica los momentos culminantes se presentan precedidos por partes o pasajes, así en el Teatro Peón Contreras, uno de los grandes momentos para el visitante o para el espectador, se presenta al entrar a la sala de espectadores delimitada por los diferentes niveles de palcos y coronada por la espléndida bóveda con la alegoría neobarroca en los frescos de Allegretti. En la bóveda se encuentra una cartela de Ornando de palmas, el relieve resalta con la inscripción del año 1907 (MCMVII) con la dedicación al dramaturgo José Peón Contreras, fallecido en ese año.

La apoteosis de las artes escénicas representada en la bóveda, en la que las musas forman corillos, cantan y bailan con angelitos portadores de instrumentos musicales, de guirnaldas y de atributos escénicos, nos lleva a contemplar fragmentos del cielo en el que Apolo tiene sus dominios. Apolo, dios del cielo, de la luz, de la música y de las musas, tiene entre sus atributos un trípode, símbolo de la adivinación, mismo que está representado en el borde de la pintura de Allegretti.

    • El candil

El gran candil tiene, además del aspecto simbólico complementario de la pintura de la cúpula, como alegoría de la Luz o de Apolo, una gran calidad estética que complementa el ajuar del teatro. Esta joya de cristal cortado, posee un total de 250 luces y que alcanza un peso de 700 kilogramos, sufrió daños a causa del paso por Mérida del huracán Isidoro en 2022, por lo cual tuvo que ser restaurado el siguiente año.

    • Las yeserías

Las yeserías del interior del teatro son prodigas en cupidos, angelillos o niños juguetones, tal como se aprecia en el ornamento de los palcos del segundo nivel. Estas alegorías del juego y de la recreación, están representadas con las infantiles figuras como caracterizadoras de una etapa de la vida del ser humano en la cual la diversión y el entretenimiento forman parte natural y vivida de la esencia lúdica humana.

En los palcos del cuarto nivel, las yeserías muestran las clásicas alegorías de las artes escénicas: el rostro de Apolo, las máscaras de la comedia y la tragedia, y una variedad de instrumentos musicales. Al penetrar y vivir el ambiente de la arquitectura teatral, estamos percibiendo al mismo tiempo el mensaje de los símbolos, las representaciones y las alegorías de las artes escénicas, correspondientes a la recreación del espíritu.

  • Aforo del Teatro Peón Contreras

La capacidad total de espectadores sentados que alberga el teatro es de 792 personas.

    • Lunetario: 306
    • Plateas: 120
    • Palcos de primer nivel: 120
    • Palcos de segundo nivel: 138
    • Palcos de tercer nivel: 108

Fuente: Explore y Teatro Peón Contreras, Biografía de un Monumento