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Cholet: arquitectura andino boliviana

Publicado 04/12/2019

A simple vista cautiva por su geometría andinos y sus colores que destacan internacionalmente. El cholet se le considera un representante de la arquitectura neoandina. Los edificios de esta corriente se suelen caracterizar por su estética y la tendencia de la nueva arquitectura del altiplano andino. El arquitecto Freddy Mamani, un ex albañil que se convirtió en ingeniero. El cholet busca un lenguaje expresivo en la identidad andina contemporánea.

Mamani se ha centrado en la búsqueda de esto en la ciudad El Alto, localizada a las afueras de la Paz, Bolivia. Desde hace más de 5 décadas que personas se asentaron en la ciudad mencionada. A Freddy se le considera como el arquitecto de la burguesía boliviana.

  • Los inicios de Mamani

El arquitecto nació en Bolivia en una comunidad pequeña aimara de Catavi, perteneciente a la provincia de Aroma en el departamento de la Paz. Su vida profesional fue hace 20 años como asistente de albañil. Con el tiempo se especializó y estudió en la Facultad Tecnológica de Construcciones Civiles, en la Universidad Civil en la UBIEl. Un comerciante dedicado a la importación de teléfonos, Francisco Mamani, deseaba mandar a construir un edificio sin saber el estilo. Solicita la ayuda de Freddy Mamani y le sugirió edificar un salón grande de eventos con formas andinas y colorida, significando un cambio radical en la ciudad porque no había antecedentes de este tipo de construcciones. Gracias a esto, se construyeron más de 70 inmuebles. Sus características de éstas es que tienen 6 plantas, dominando el paisaje urbano de El Alto. Los más destacado de las construcciones cholet son los colores, la paleta cromática con tonalidades provocativas de la arquitectura tradicional.

  • ¿Por qué se le llama cholet a este tipo de arquitectura?

 “Cholet” está formado por las palabras “chalet” y “cholo”. Se caracterizan por sus paños acristalados de gran tamaño encima de las fachadas convertidas en composiciones plásticas de molduras de yeso con geometrías espontaneas. Posteriormente se pintan a brochazos de colores donde predominan los colores amarillos, naranjas, verdes y azules.  Como ya se ha mencionado, desde hace más de 50 años la ciudad El Alto recibió miles de campesinos que provenían del interior de Bolivia, estimulando la formación de la nueva burguesía aimara. Ante lo que estaba sucediendo, Freddy visualizó un aliado en su trabajo, tratar de encontrar una identidad aimara, cultural y arquitectónica.

El cholet podría tener inspiración del arte psicodélico con los colores de los aguayos, tejidos que emplean las mujeres aimaras de diferentes maneras. Por este motivo, este tipo de arquitectura es objeto de duras críticas por no seguir con los estándares de la academia, y la respuesta de Freddy es que ha roto los viejos cánones arquitectónicos, siendo un transgresor.

  • Tradiciones aimara en el cholet

Siempre hay razones para brindar y celebrar en la cultura aimara. Cuando las comunidades se trasladan a otras ciudades, llevan sus tradiciones aimara. Los salones de baile diseñados por Mamani son los sitios ideales para mantener viva estas tradiciones y albergar las actividades típicas. Los edificios de doble altura son espaciosos, tienen comedores, bares, pistas de baile y escenarios para que las bandas interpreten música. Por lo general, se instalan espejos para reflejar las luces de techos y paredes, además de que se cuelgan lámparas. Por esto, los salones de baile se localizan en las primeras plantas y encima de éstos se construyen pisos para rentar.

  • El documental que muestra la vida de Mamani y del cholet

En 2017 se estrenó “Cholet: La obra de Freddy Mamani”, documental dirigido por Isaac Niemand, el cual fue un éxito en el festival de Rotterdam. El trabajo cinematográfico muestra a la ciudad El Alto en un recorrido en la urbe acompañado de una voz en off en idioma aimara. El trabajo de Freddy está inspirado de su propia cultura y la de los Tiwanaco. A Mamani siempre lo ha eprseguido la crítica, y el documental no es la excepción cuando el decano de Arquitectura de la Universidad Mayor de San Andrés, Gastó Gallardo, dice que Freddy no es un arquitecto certificado, sino un constructor e ingeniero civil, describiendo que su es más decorativo que arquitectónico.

A pesar de lo anterior, el documental desafía el pensamiento de la arquitectura tradicional: ¿De dónde viene la validación? Como tal, oficialmente Marmani no es un arquitecto, sin embargo, los habitantes de La Paz denominan su trabajo como “arquitectura aimara”. Luego de muchos años, el pueblo aimara está orgullosa de un estilo propio de arquitectura que refleja su espíritu. El año pasado, la Fundación Cartier destinó un espacio de Mamani para llevar a cabo una fiesta andina para Nomadic Nights. El cholet es una clara muestra arquitectónica neoandina, resultado de la búsqueda de una arquitectura propia, aunado a que son expresiones artísticas y renovadoras que enriquecen el arte de Latinoamérica.

 Fuente: Mi decoración y Archdaily MX