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Color Block.

Publicado 13/09/2017

El color blocking es un recurso arriesgado, ya que muchas veces los colores pueden combinar entre sí, pero a veces no, y realmente no es lo más importa. Si no que se trata de dar vitalidad a los ambientes con colores vibrantes en distintos elementos. El objetivo es crear un espacio alegre, llamativo y lejos de lo clásico.

Se trata de una tendencia que hemos visto sobre todo en el mundo de la moda: la combinación de varias prendas lisas de colores opuestos o complementarios. Un estilo cuyo objetivo es destacar el color gracias al contraste de los diferentes tonos. Esta tendencia ha regresado con fuerza de cara al verano, y no solo en los street styles, también en decoración. Olvídate de la sobriedad del blanco o el negro, esta vez tiraremos de la paleta cromática para crear combinaciones llenas de luz y vitalidad. En el color block mandan los amarillos, los naranjas, los verdes o los azules. Pero lo cierto es que cualquier color tiene cabida en esta combinación. La clave es crear un espacio armonioso, en el que se distingas los bloques de colores: mobiliario, paredes, accesorios... Lo ideas es que los colores sean complementarios entre sí (amarillo/violeta, azu/naranja, rojo/verde), pero existen infinidad de combinaciones diferentes.

Si quieres probar con detalles, te recomendamos comenzar con los objetos pequeños de decoración que tienes en la casa. Mezcla cuadros, con jarrones, fotografías o incluso cambia de colores algunos muebles. Todo vale.

Como ves, en este estilo no hay cabida para la monotonía. La combinación de colores complementarios probablemente sea la más potente, pero si no quieres arriesgar demasiado y prefieres un resultado más discreto, también puedes combinar colores pasteles entre sí.

 

Las figuras geométricas también juegan un papel importante en esta tendencia, pues también la hemos visto círculos, cuadrados o triángulos de colores pintados sobre una pared blanca. ¿Qué te parece esta tendencia decorativa? ¿Incluirías el color block en tu hogar?

Si temes a que el resultado sea demasiado colorido y no va con tu personalidad, pinta las paredes de un color neutro, como blanco, gis suave o arena, y aplica el colorido en los muebles y complementos. Deja los colores más intensos para las superficies más pequeñas.