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¿El VAR en el sector inmobiliario?

Publicado 11/06/2019

De seguro si eres aficionado al fútbol, estas familiarizado con la palabra VAR. En el caso de que no lo estés, el instant replay (repetición instantánea) o VAR (Video assistant referee=video asistente de árbitro) es una ayuda para los árbitros para la toma de decisiones, porque dan la opción de ver desde distintos ángulos una jugada clave ya que en el momento es difícil decidir si marcar o penalizar una falta.

  • ¿La entrada de la tecnología eliminará a los árbitros?

Cualquiera puede aprender el reglamento y acudir al VAR, pero cuando llega el momento de evaluar y juzgar, tiene que realizarlo con experiencia, conocimientos y sentido común. Las expectativas eran altas, la introducción de la tecnología para revisar jugadas conflictivas donde el ojo humano no posee la capacidad de visualizar, pareciera resolver el inherente conflicto cuando hay 2 partes enfrentadas, con árbitro o no de por medio. Por ejemplo, el ojo de halcón tiene una misión específica y perfectamente acotada. Muestra el bote exacto de una pelota de tenis para delimitar si entró en los límites reglamentarios del campo, ha sido tan positivo que en otros deportes requirieron incorporar herramientas que eliminen el error humano.

  • ¿La tecnología va a eliminar la figura del asesor inmobiliario?

A las personas les gusta tener información y herramientas que le ayuden en el análisis de multitud de datos, les gusta ser autónomos para que lo puedan hacer por ellos mismos en el momento y en la circunstancia que nos convenga. Con las herramientas tecnológicas se reducen los tiempos de tareas repetitivas y de bajo valor, aunque seguirá siendo necesario que una persona esté calificada para analizar y tomar decisiones importantes.

La suma de la inteligencia artificial y el big data, no son suficientes para brindar un valor perfecto a una propiedad inmobiliaria. Partiendo del algoritmo por muchos datos que contenga, debe ser ponderado por razonamientos y sentimientos humanos para ofrecer resultados relevantes.  Los primeros pasos lo pueden dar uno solo, sin embargo, llega el momento en el que comienza a haber demasiadas variables y circunstancias para manejar todo con el tiempo limitado.

  • ¿Se tiene claro lo que no se quiere?

Ninguno desea tomar malas decisiones, aunque se tenga todas las evidencias necesarias. Nadie quiere perder tiempo, no avanzar y no ir a ninguna parte. Tampoco nadie quiere que un proceso novedoso se convierta en un germen de preocupaciones. Parece no razonable meternos en un camino desconocido, de que un posible ahorro por no contratar servicios profesionales se convierta en un mayor costo y no solamente económico.

  • El error humano

Como bien dice el dicho, “errar es de humanos” y en alguna ocasión nos hemos equivocado. Justamente eso es lo que hace diferente al ser humano, le permite aprender, evolucionar y adaptarnos. Es un acto emocional como la compraventa inmobiliaria, especialmente cuando el inmueble se convierte en el hogar, no solemos depender de la inteligencia artificial para eliminar errores.

Las herramientas ayudan a “saltar” pequeños errores habituales. Las decisiones importantes no se toman en función del resultado de un algoritmo, el error puede aparecer, pero será menos probable cuando intervienen personas especializadas que saben lo que hacen y en cómo tratar a los demás.

Es muy sencillo fotografiar a una vivienda, recopilar datos básicos y publicar la información en internet. Es demasiado accesible la oferta inmobiliaria para quien esté buscando opciones de compra o rentar en el mercado. No obstante, ambos procesos, de venta y compra, son complejos tras esas primeras etapas y de realizarlo bien, hay mucha diferencia. La gestión de las visitas no consiste solo en programarlas en el calendario, ni poner en un video un tour virtual, decoración virtual o video presentación virtual. Las dudas durante el proceso no serán sólo sobre cómo determinar el precio. Van aparecer cuestiones sobre trámites administrativos, las obligaciones (certificado energético, cédula de habitabilidad), auditorias, los costos de la compraventa, los impuestos, las repercusiones fiscales, reclamaciones, etc.

Esos problemas y dudas se pueden resolver, aunque la manera correcta es dejándolo en manos de expertos dedicados en resolver esas cuestiones diarias, tienen herramientas concretas y las conocen para conseguir un resultado satisfactorio. Intentar hacer todo por uno mismo, es dedicar más recursos y tiempo en aprender cuestiones relacionadas con un proceso que seguramente, no se volverá a realizar en varios años (o quizá nunca más).

  • Disposición de herramientas para las tareas diarias

El profesional inmobiliario como el profesional de cada actividad, dispone ahora de herramientas que agilizan su labor diaria, atajos para hacer más actividades sistemáticamente, dejando más tiempo para atender a las personas. A las personas les gusta jugar con la tecnología y realizar cosas por su propia cuenta, lo que quieren es que los ayuden y que no aporte soluciones cuando tengan problemas y no sepan cómo manejar los instrumentos apropiados.

La tecnología es un gran aliado para potenciar aquello que una máquina no es capaz de realizar.

Fuente: Inmoblog