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Protégete del calor con fachadas ventiladas

Publicado 30/08/2019

Las fachadas ventiladas son una solución constructiva que permite revestir el exterior de la fachada con diferentes tipos de materiales cuya función principal es la separación física del ambiente interior del exterior del edificio.

Los rayos solares sobre las fachadas pueden aminorarse con un sistema de fachadas ventiladas. Una de sus grandes ventajas es la eficiencia energética que brinda a los edificios. Su aislamiento tiene la capacidad de reducir hasta un 30% los gastos operativos gracias a las estructuras con las que se fabrica.

La separación entre el revestimiento y cerramiento permite colocar una capa aislante que favorece la libre circulación del aire por la cámara. Las fachadas ventiladas cumplen con los requisitos para que realicen su función en verano o invierno, aunque es distinto su funcionamiento en cada tipo de temperatura para mantener el mayor confort. Los rayos del sol en verano son de mayor intensidad, la fachada ventilada es la que los recibe directamente. Si el aire que se alberga es caliente, reduce su densidad. Cuando esto ocurre es porque el aire caliente asciende por convección y deja el espacio para el aire fresco.

A esto se le llama “efecto chimenea”, función que realiza la fachada en temporada de verano por que evita la acumulación de calor. Gracias a su funcionamiento se ahorra energía en las edificaciones ocasionando reducción de costos de operatividad.

  • ¿Cómo se construye estas fachadas?

Se construye a partir de colocar un revestimiento rígido delgado, separado del muro de cierre, pero fijado a él para transferirle las cargas propias y las acciones debidas del viento. La cámara resultante debe quedar abierta en puntos estratégicos, por lo general en las juntas, para permitir la ventilación. La cámara mejora las prestaciones del edificio para evitar las humedades y condensaciones, dándole una mejor estabilidad a toda la edificación, prologando su vida útil.

Sobre la fachada de edificio (hoja interior) se ancla una subestructura metálica para soportar la hoja exterior del acabado, así como de una capa de aislamiento mediante espigas plásticas o mortero adhesivo. Cuando está instalada la capa aislante, se monta la hoja de acabado. La subestructura deja una cámara de aire de pocos centímetros entre las placas y aislamiento que conforman la segunda piel. Las juntas entre ambas placas son abiertas permitiendo el flujo de aire.

Las placas exteriores pueden ser de diferentes materiales como madrea, piedra, pizarra, etc. La piel exterior de acabado debe disponer de ranuras en la parte inferior y superior para permitir la renovación de aire. En los puntos singulares como en el perímetro de las ventanas y la línea de cumbrera, se debe disponer de vierteaguas u otros elementos de protección para dificultar la entrada de agua en la cámara interna, sino reduciría la efectividad del aislante térmico. Su instalación consiste en la instalación de una estructura de aluminio sobre la fachada de obra, en la que se va alojar el sistema de fijación de las piezas.

  • Ventajas de las fachadas ventiladas

Protegen la lámina interior de cerramiento y la estructura de los agentes atmosféricos, reduciendo los saltos térmicos y evitando aparición de humedades.

La fachada es la primera protección de la vivienda ante las inclemencias atmosféricas, gracias al buen comportamiento consiguiendo incrementar la protección.

Permite ganar espacio interior al disminuir el grosor del aislamiento y de la pared soporte aprovechando la superficie del suelo disponible.

Favorece el ahorro de energía, optimizando el aprovechamiento de la inercia térmica del muro portante.

Elimina los puentes térmicos. Este tipo de sistema crea una cámara ventilada entre el revestimiento cerámico instalado y la fachada que actúa como aislante térmico. Al tratarse de una superficie continua en toda la fachada, protege los cantos de forjado, cajas de persiana, etc.

El peso de la fachada es sustentado por los forjados, la función del muro portante es retener. Esto conlleva a un equilibrio en el reparto de funciones que mantienen la salud del edificio.

Fuente: Noticias Arq, Wandergar y Wikipedia.