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Sillas colgantes  

Publicado 08/03/2017

La silla colgante, también llamada hamaca asiento, sillón colgante o columpio colgante, ha evolucionado en las últimas décadas a una variante de asiento muy popular y divertido. En la silla colgante suelen estar los pies en el suelo, pues así como en un columpio se puede controlar el balanceo y se evitan accidentes. El origen de la silla colgante no está documentado históricamente. Posiblemente la desarrollaron los inmigrantes europeos que se querían relajar tanto sentados como semiacostados. Se basaron en la idea de un mueble colgante que ya conocían de la hamaca para inspirarse.

Para colgar una silla de este estilo se necesita únicamente un punto de sujeción fuerte que se puede encontrar en el techo o en una viga. Una silla colgante no necesita más espacio que un sillón convencional e integra ligereza en el ambiente del hogar. Si no se necesita se puede descolgar y recogerse en pocos segundos. Además, es un pretexto para divertirse con sus seres queridos, a los niños les encantan.

Además, no únicamente las puede poner en el jardín durante el verano, también las puede poner en el cuarto de descanso  o donde se le ocurra. Un lugar ideal para colocar una silla colgante es el salón. No hay nada mejor que terminar de recoger la comida y sentarnos a descansar en nuestra silla colgante mientras vemos un rato la televisión o incluso nos tomamos una pequeña siesta. El cuarto de los niños también es un lugar acertado para las sillas colgantes. Los pequeños ganarán un espacio para jugar y su imaginación hará de las sillas colgantes castillos flotantes. Podremos encontrar una gran variedad de modelos pensados en los más pequeños, como sillas en forma de huevo que parecen naves espaciales y otras con doseles y telas colgantes para príncipes y princesas.