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Toque ornamental en el jardín

Publicado 28/08/2019

Las gramíneas dan un ambiente ornamentan en los jardines por su rápido desarrollo, adaptabilidad y por ser coloridas. No eran muy queridas por los paisajistas, pero eso cambió radicalmente. Plantar gramíneas va a asegurar un espectáculo de color, sonido y tacto al jardín.

Sus efectos cromáticos cambian de acuerdo a la luz del día y de la estación del año, proporcionan sensaciones sorprendentes y relajantes. Estas plantas necesitan de pocos cuidados y son idóneas para climas secos. Son parte de las familias más numerosas de plantas, existen alrededor de 10,000 especies y todas se adaptan a la perfección a todas las circunstancias. Están asociadas a los hierbajos y terrenos baldíos, las gramíneas se usaban muy poco en los jardines por cierta desconfianza, hasta ahora. Un grupo pequeño de estas plantas cobraron protagonismo en los espacios verdes hasta el grado de convertirse hoy en día en indispensables en el jardín. ¿Cuál fue el motivo? Sus cualidades estéticas y adaptación a cualquier suelo, clima y rápido desarrollo.

  • ¿Cuál es el interés estético de las gramíneas?

En las características de sus hojas e inflorescencias, responsables de inusuales de experiencias sensoriales asociadas al tacto, al movimiento y sonido. Debido a la combinación de su cromatismo y el ligero movimiento de las hojas, se obtiene efectos visuales que varían según la luz. Otras de sus cualidades es la transparencia de su volumen.  La estructura casi etérea de la masa vegetal permite que hojas y espigas se enreden con los rayos solares a trasluz, produciendo un efecto refrescante y relajante.

Desde rosados, plateados, azules, amarillos, rojos, y blancos, la paleta de colores de las gramíneas es extensa. Se combinan entre sí con todo tipo de flores y plantas. Su elegancia rompe la formalidad de los jardines convencionales, suaviza las formas y equilibra los espacios. Cuando se cultivan en conjunto con otras especies ornamentales, no compiten para ser las protagonistas, sino que colaboran en sintonía.  Otra peculiaridad atractiva de las gramíneas cuando alcanza su tamaño adulto en poco tiempo, es que permiten la formación de jardines a corto plazo partiendo de plantas jóvenes y sin obligar a grandes inversiones.

  • ¿Cómo plantar gramíneas?

El primer factor a considerar es la preparación del suelo antes de plantar y asegurarse de que el drenaje sea el adecuado. Se recomienda preparar el suelo en otoño, si se realiza en esta estación, se facilita la acción de congelamiento y descongelamiento durante el invierno. Mejora el mudillo de la tierra haciendo más fácil su manejo. Si no se labra la tierra en otoño, en primavera también da buenos resultados. Al momento de labrar la tierra, se de incorporar materia orgánica. La ventaja de hacer esto en primavera es que las plantan tendrán la posibilidad de desarrollar un sistema radicular lo suficientemente fuerte para afrontar el invierno. Se aconseja que la plantación de otoño no supere los meses de agosto y septiembre. En el primer invierno, la planta se debe proteger con paja o heno para obtener mejores resultados y no plantarlas profundamente para evitar enfermedades en las raíces o que se pudran.

  • ¿Cómo es su riego y fertirrigación?

El riego tiene que ser regularmente durante la primera estación luego de la plantación para asegurarse de que desarrolle el sistema radicular. La cantidad de agua que requerirá la planta dependerá de la función de la especie, la ubicación y el índice de crecimiento deseado. Las gramíneas ornamentales apenas necesitarán de abonado, aunque el color de las hojas y la vigorosidad de la planta son indicadores de la necesidad de nitrógeno adicional. Cuando las gramíneas retomen su crecimiento en primavera, se puede agregar un poco de abono en el agua de riego. La dosis puede ser de 150 a 450 gramos de abono con equilibrio NPK 10-10-10 por cada 9 o 10 m2 (aproximadamente un cuarto de taza de abono por cada planta). Si se opta por avino de liberación lenta, las necesidades estarán cubiertas durante todo el verano. Soportan lapsos largos de sequía y bajas temperaturas, se adaptan a cualquier intemperie.

  • Mantenimiento

Las labores de mantenimiento son sencillas, bastan con una podada al final del invierno antes de que inicie un nuevo ciclo. Con controlar las malezas y remover la tierra alrededor de las plantas es un excelente método para mantener todo bajo control. El follaje ayuda a proteger la corona de las gramíneas, por lo que no se requiere cortarla antes del invierno. En primavera y antes de que retome su crecimiento, se debe cortar a una altura de 10 a 15 centímetros. El follaje seco se debe arrancar sino éste impedirá que la corona de la planta se caliente y atrasa el crecimiento. 

La división de la meta dependerá de la apariencia y esparcimiento de las gramíneas. En dado caso de que la planta comience a morir, lo mejor es dividirla desde el centro. La división debe realizarse en primavera antes de que la planta retome el crecimiento o cuando termina su etapa de crecimiento al final del verano y a inicios del otoño.

Fuente: Houzz y El Blog de la tabla